“La libertad del pueblo está en su vida privada, no la turbéis”
La naturaleza nos dice que el hombre ha nacido libre, pero la historia demuestra que es esclavo, así algunos gobiernos nos dicen que hay que cambiar de hombre, no al hombre, hay que educarlo, no instruirlo. Por desgracia, no de duda de la doctrina del estado y poco a poco éste va construyendo sus murallas, se ha pasado a llamar el Nuevo Estado, el estado salvador, el que nos educa, y acabará siendo, si no lo es ya, la doctrina que nos impone su catequesis.
Hay dos modelos de organización:
La Revolución Americana, que precede a la francesa, donde se defiende al individuo frente al estado y no hay cabida para totalitarismos y la Revolución Francesa, donde se opta por la defensa del Estado antes que por el propio individuo que es el que lo integra y la ha quedado demostrado que miles de totalitarismos han salpicado la historia europea, dicho esto, el socialismo ha preferido escoger este último modelo.
La doctrina socialista defendía la lucha de clases, pero a día de hoy, donde reina una clase social, han perdido su electorado propio y debe buscar uno nuevo y está dispuesta a pactar con quien sea para permanecer en el poder y seguir gobernando para proteger al Estado y seguir creando leyes para ir entrando en nuestra vida privada.
¿Por qué tengo que aceptar que el Estado me diga cómo tengo que pensar o cómo tienen que ser mis
relaciones con la sociedad?
¿O lo que está bien o lo que está mal? ¿Dónde está la moral del individuo?
Se va aniquilando con nuevas leyes, nuevos juegos de palabras, nueva publicidad, nuevas modas que hacen que el Estado piense por nosotros y no nos permita nuestra libertad de elección, a la que cada uno tiene derecho, en cada uno de los aspectos de nuestra vida diaria.
Aida García

