NUESTRA HORA

31 12 2011

Escribió Stefan Zweig que en la vida de un pueblo han de transcurrir millones de horas triviales antes de que se produzca lo que él califica como un momento estelar: aquel que determina el triunfo o el fracaso en una encrucijada histórica.

En palabras del escritor austriaco, autor de la biografía de Joseph Fouché, que tan recurrentes paralelismos ha suscitado en nuestra vida política, es en tales circunstancias históricas cuando una decisión, destinada a prevalecer a lo largo del tiempo, “se concentra en una única fecha, en una única hora: en ese único instante que todo lo determina y que todo lo decide”.

Se trata, en definitiva, de un “único sí, un único no, un demasiado pronto o un demasiado tarde”, que condicionará irrevocablemente el curso de la historia para las generaciones venideras.

Extraigo estos párrafos del libro Momentos estelares de la humanidad, una lectura muy útil para los tiempos que vivimos. La Historia siempre nos recuerda que lo decisivo en los asuntos humanos no es la naturaleza accidental de la fortuna, sino el espíritu con que los afrontamos. Es una lección que ahora debemos tener muy presente.

Por primera vez en mucho tiempo, una generación de españoles nos adentramos en un año cuya trascendencia histórica nos es conocida de antemano.

Sabemos que en los próximos meses habremos de tomar decisiones cuyas consecuencias no se limitarán a los próximos cuatro años, sino que se prolongarán mucho más allá del radio de acción de nuestras previsiones más precisas.

A nuestro favor figuran las innumerables fortalezas consustanciales a nuestra gran nación. Pero también el conocimiento previo de que estamos empezando a encarar una tarea histórica de recuperación nacional y una escalada sin retorno hacia la vanguardia de la nueva construcción europea, cuyo acto fundacional tuvo lugar en el Consejo Europeo del pasado 9 de diciembre.

Este gran proyecto que ya tenemos entre manos arranca cuando las proyecciones económicas para el año que viene nos alertan del peligro real de una recaída en la recesión, que amenaza con asestar un nuevo golpe a una economía tambaleante cuya debilidad más trágica es tener a cinco millones de compatriotas sin empleo.

El objetivo del nuevo Gobierno es conciliar el estricto cumplimiento de los objetivos del déficit con la creación de empleo sobre los pilares de una nueva competitividad de nuestra economía. Como dijo el presidente Mariano Rajoy en la sesión de investidura, debemos tener muy claro que nadie nos va a ayudar.

No es necesario repetir aquí la batería de reformas que desgranó el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Ya las conocemos todos. Tan sólo quiero hacer hincapié en que Mariano Rajoy dio la misma importancia al contenido de esas reformas que al calendario de su ejecución. La credibilidad y la confianza se ganan desde el minuto uno del primer día. Las reformas y los planes de austeridad tardarán en dar sus frutos, pero pronto descubrirán un cambio de tendencias. La economía española es un gran trasatlántico que necesita un lapso de tiempo desde que se da la orden en la cabina de mando hasta que la maniobra de viraje orienta la proa hacia el rumbo elegido.
No necesitamos mapas ni cartas náuticas. Sabemos dónde queremos ir, porque ya hemos recorrido el trayecto que conduce a lo mejor de nosotros mismos en anteriores ocasiones. Pero sí necesitaremos remar todos juntos, acompasando nuestros esfuerzos con la misma energía y en la misma dirección.

Ese “todos juntos” no admite excepciones. Gobierno, partidos políticos, comunidades autónomas junto al resto de las Administraciones Públicas y de toda la sociedad civil debemos recordar que nuestros principios no sirven de nada si no nos atenemos a ellos cuando la adversidad nos incita a cuestionarlos.

El año que viene va a ser un año de esfuerzos, pero estoy convencida que también de esperanzas. No tengo dudas. Ha llegado esa hora en que una generación sabe salir adelante. Y estaremos a la altura. A veces imagino a todos los españoles dirigiéndonos a nosotros mismos con aquellas palabras que pronunció Hernán Cortes a sus hombres poco antes de emprender su gran epopeya: “Me basta el ánimo para conquistar el mundo. Y no os parezca temeridad esta confianza mía, pues se funda en que os tengo a mi lado”.

Feliz Año Nuevo a todos

Mª DOLORES DE COSPEDAL

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Un comentario

31 12 2011
Maria Eugenia

Buena entrada de año y que este sea el año del pleno empleo para todos y sobre todo los que llevamos más de diez años sin ytrabajar.
Maria Eugenia desde Sallent.

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